En Maperi sabemos que el acabado superficial es la fase más crítica de cualquier proceso industrial o de manufactura. Por ello, hemos seleccionado una gama completa de productos, abrasivos y maquinaria diseñada para optimizar cada etapa del pulido profesional. Ya sea que busques eliminar imperfecciones severas o alcanzar un acabado espejo impecable, aquí encontrarás las herramientas técnicas necesarias para garantizar eficiencia y precisión en tus proyectos.
Para lograr resultados óptimos, es fundamental utilizar el equipo y material adecuado en cada fase de tratamiento de la superficie. Nuestro catálogo cubre todo el ciclo de trabajo:
La fase inicial donde se eliminan las irregularidades más profundas, soldaduras o marcas de mecanizado. En esta etapa priorizamos el rendimiento y la agresividad controlada.
Discos de láminas y muelas: Alta capacidad de arranque de material.
Bandas abrasivas de grano grueso: Ideales para igualar superficies antes del tratamiento fino.
Una vez preparada la pieza, el objetivo es reducir la rugosidad (micras) y preparar el material para el brillo final.
Abrasivos tridimensionales y lijas de grano medio/fino: Suavizan la superficie sin alterar la geometría de la pieza.
Ruedas de fibra y discos acondicionadores: Homogeneizan el acabado previo.
La etapa final que aporta el valor estético y de protección frente a la corrosión.
Discos de fieltro y algodón: Para aplicación de pastas de pulir.
Pastas y compuestos de pulido: Formulaciones específicas (sólidas o líquidas) según el tipo de metal, resina o material a tratar.
Seleccionar los consumibles correctos no solo mejora la estética del producto final, sino que reduce los tiempos de ciclo y el desgaste de la maquinaria. Trabajamos con fabricantes líderes para asegurar que cada disco, lija o pasta ofrezca:
Durabilidad: Mayor vida útil del abrasivo para reducir los costes operativos.
Consistencia: Acabados uniformes en producciones en serie.
Seguridad térmica: Materiales que evitan el sobrecalentamiento y la deformación de las piezas tratadas.
El desbaste utiliza abrasivos de grano muy grueso para arrancar gran cantidad de material y dar forma. El lijado (o afinado) reduce las marcas del desbaste usando granos progresivamente más finos. Finalmente, el pulido utiliza pastas y discos suaves (como fieltro o algodón) a altas revoluciones para cerrar el poro del material y generar brillo, sin apenas arrancar material.
La elección depende de dos factores: el material de la pieza y el acabado deseado. Para metales duros (como acero inoxidable), se requieren discos de tela cosida rígida y pastas de corte abrasivo. Para metales blandos (aluminio, latón) o plásticos, se recomiendan discos de algodón suelto y pastas de alto brillo para evitar rayar la superficie.
La velocidad periférica es clave. Un exceso de RPM puede quemar la pieza (especialmente plásticos o aceros finos) o desintegrar la pasta de pulir, mientras que una velocidad muy baja no generará la fricción necesaria para el brillo. Como regla general, se recomiendan velocidades de entre 2.500 y 3.500 RPM para la mayoría de metales estándar, ajustando siempre según el diámetro del disco.
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