Transforma tu baño con nuestra selección de duchas empotradas. Diseñadas para integrarse perfectamente en la pared, estas griferías ocultas ofrecen una estética minimalista, facilitan la limpieza y maximizan el espacio disponible en la zona de baño. Explora sistemas termostáticos y monomando de alta calidad para una experiencia de ducha superior.
Al planificar la reforma de un cuarto de baño, la elección de la grifería es fundamental. Los sistemas de ducha ocultos no solo responden a una tendencia de diseño de interiores, sino que aportan ventajas funcionales directas. Al dejar a la vista únicamente los mandos de control (llaves de paso, inversor) y el rociador (ya sea de pared o de techo), se elimina el volumen visual de las barras y mangueras tradicionales.
En Maperi trabajamos con diferentes configuraciones para adaptarnos a las necesidades de presión de agua y diseño de cada proyecto.
La ducha empotrada termostática es la opción más avanzada y recomendada para quienes buscan confort absoluto. Este sistema cuenta con dos mandos: uno para regular el caudal del agua y otro para fijar la temperatura exacta. Su principal ventaja es que mantiene la temperatura constante, bloqueando por defecto el agua a 38ºC para evitar quemaduras accidentales, lo que las hace ideales para baños familiares. Además, optimizan el consumo de agua y energía.
La grifería de ducha empotrada monomando es la solución clásica y eficiente. Mediante un único mando de palanca, el usuario controla simultáneamente el caudal y la mezcla de agua fría y caliente. Son sistemas muy duraderos, con un mantenimiento interior sencillo y un coste inicial generalmente más ajustado que las opciones termostáticas. Son perfectas para proyectos de líneas puras y presupuestos optimizados.
Integrar el cuerpo de la grifería dentro del tabique ofrece beneficios que van más allá de lo puramente estético:
Optimización del espacio: Al no tener una barra exterior, la cabina de ducha gana centímetros útiles, proporcionando mayor libertad de movimiento. Esto es crítico en platos de ducha de dimensiones reducidas.
Facilidad de limpieza: Menos elementos metálicos expuestos significan menos superficie donde se puede acumular la cal, el jabón y la humedad.
Personalización total: Permiten separar los elementos. Puedes instalar los mandos a la altura de las manos y colocar un gran rociador efecto lluvia directamente empotrado en el techo.
Para instalar el cuerpo oculto de una ducha empotrada se requiere, por norma general, una profundidad mínima en la pared de entre 6 cm y 10 cm, dependiendo de la marca y el modelo específico de la caja de registro. Es fundamental consultar la ficha técnica del producto antes de realizar las rozas en la pared.
No. Los sistemas modernos de duchas empotradas están diseñados con un cuerpo base (caja de registro) que queda dentro de la pared y un embellecedor exterior. La mayoría de las averías comunes (como cambiar un cartucho termostático o cerámico) se solucionan desmontando el mando exterior y accediendo al mecanismo desde el frontal, sin necesidad de picar los azulejos ni hacer obras.
Como estándar de fontanería, los mandos de la ducha empotrada deben instalarse a una altura de entre 100 cm y 110 cm desde el suelo del plato de ducha. El rociador fijo (si es de brazo a pared) se recomienda instalar a unos 210 cm o 220 cm de altura, asegurando que quede al menos 20 cm por encima de la cabeza del usuario más alto de la vivienda.
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